El diseño de estas rampas permite salvar alturas de hasta 36 cm, que equivale aproximadamente a dos peldaños estándar. Debido a su robustez, las rampas, por norma general, soportan pesos de hasta 300 kg. Incluso si hablamos de las sillas de propulsión eléctrica y las de acompañantes.
Lo mejor de todo es que esta instalación requiere solamente una obra de adaptación mínima, que no te supondrá grandes costes. Su consumo eléctrico, además, es muy bajo (equivale más o menos a un electrodoméstico pequeño).
Usualmente, la instalación de una rampa se realiza partiendo de una excavación en el lugar donde se ha de poner, que se hace hasta un máximo de 10 cm. Luego se realiza el montaje de la línea eléctrica que alimentará a la rampa, y el posterior montaje de la parte mecánica.
Lo restante consiste en hacer pruebas de funcionalidad y puesta en marcha. Si todo va bien, la rampa estará lista para usarse.